ARTICLE
sec.2011.0326
Auteur(s) : Jorge Oyarzún1
joyarzun@userena.cl, Hugo
Maturana1 hmaturan@userena.cl, Ricardo
Oyarzún1,2 royarzun@userena.cl
1 Universidad de La Serena
Departamento Ingeniería de Minas
Casilla 539
Benavente 980
La Serena
Chile
2 Centro de Estudios Avanzados en Zonas Aridas
Raúl Bitrán s/n
La Serena
Chile
Tirés à part : R. Oyarzún
Una condición esencial del desarrollo sostenible de la industria
minera es su capacidad para coexistir en armonía con otros sectores
productivos. Ello es especialmente relevante en países en
desarrollo y que mantienen sectores importantes de su población
bajo niveles de pobreza, puesto que la minería moderna es intensiva
en el uso de capital y tiene escasa capacidad de generar empleos.
En el caso de la Región de Coquimbo, situada en el segmento árido a
semi-árido del norte de Chile (figura 1), existe
una tradición histórica de coexistencia armónica de la minería con
la agricultura, y es común que los propietarios mineros sean
igualmente empresarios agrícolas. Sin embargo, en los últimos años
tal situación ha variado por razones de escala y rentabilidad de
ambas actividades, así como por una mayor sensibilidad de la
agricultura respecto a los riesgos de contaminación por metales
pesados y por material particulado que implican las operaciones
mineras. Por una parte, la agricultura regional ha alcanzado
niveles de calidad técnica, niveles de inversión y capacidad de
gestión propicias para la exportación de frutas de alta demanda, lo
cual implica la necesidad de mayores volúmenes de agua de riego,
así como de prevenir cualquier contaminación que limite su ingreso
a mercados exigentes (Oyarzún et al., 2008). Por otra parte,
la minería ha alcanzado magnitudes antes desconocidas en la Región,
en particular en el caso de la explotación a gran escala del
yacimiento cuprífero de Los Pelambres en la cuenca del Río Choapa,
lo que implica contar con embalses de relaves capaces de almacenar
cientos a miles de millones de toneladas de residuos, con los
riesgos físicos y químicos que ello implica.
En relación a esto, y en respuesta a problemas crecientes
surgidos en el último tiempo, el Gobierno está promoviendo el
establecimiento de comunidades de usuarios de distintos sectores
productivos e instancias de solución de conflictos (Ej. Mesas del
Agua), con el objetivo de lograr un uso armónico y sustentable del
recurso, en particular por parte de los sectores agrícola y minero
(DGA, 2007).
En suma, el problema actual concierne tanto a la hasta ahora
moderada competencia por recursos hídricos escasos, como a las
condiciones que aseguren que tales recursos, así como los suelos
agrícolas, no serán afectado por las operaciones mineras normales,
no estarán sometidos a riesgos de operaciones defectuosas como
derrames de relaves, ni sufrirán las consecuencias de los pasivos
mineros dejados tras el cierre de las operaciones mineras. En este
contexto, la presente contribución describe una serie de estudios
geoquímicos realizados durante la última década con relación a los
problemas de contaminación por los metales pesados que afectan a
las tres cuencas fluviales principales de la Región de Coquimbo,
enfatizando los factores geológicos que han agravado o mitigado
dichos problemas.
Características de la Región de Coquimbo
Clima y recursos hídricos
En la Región de Coquimbo, que se extiende aproximadamente entre
las latitudes 29°S y 32°15‘S, la mayor parte de las precipitaciones
están relacionadas con los frentes atmosféricos invernales
provenientes del SO, los “Southern Westerlies”. Las precipitaciones
en la faja costera (en mm/año) van de 27 en latitud 28°27′S, a 84
en 29°54′S, 114 en 30°34′S y 247 en 31°55′S (DGA, 1987). Sin
embargo, a 200-300 km al Oeste de la costa, en las montañas
andinas, las masas ascendentes de aire en enfriamiento entregan
precipitaciones estimadas en el doble de aquéllas de la faja
costera y, lo que es muy importante, que se acumulan en forma de
nieve y hielo (Favier et al., 2009). Por otra parte, tanto
las precipitaciones costeras como las andinas aumentan unas dos o
tres veces durante los episodios lluviosos del ciclo ENSO (“El
Niño-Oscilación del Sur”) que ocurren en promedio cada 5 o 7 años.
En cambio, las precipitaciones disminuyen a la mitad o menos en los
episodios secos del Ciclo (“La Niña”), producto de un enfriamiento
de las aguas oceánicas.
Excepto episodios invernales esporádicos, generalmente
relacionados con El Niño, las crecidas de los ríos ocurren durante
la temporada de verano, como resultado de la fusión de las nieves
acumuladas en las montañas andinas. Este fenómeno permite la
existencia de ríos permanentes y sus afluentes, los que alcanzan el
Océano y son la base para una importante actividad agrícola. Sus
caudales medios son de 8,1 m3/s en el Río Elqui
(30°00′S), 15,1 m3/s en el Río Limarí (30°37′S) y 13,2
m3/s en el Río Choapa (31°37′S) (Oyarzún et Oyarzún,
2009). En esta Región existe una importante red de embalses
destinados a mejorar la seguridad de riego, cuya capacidad
combinada llega a 1.300 Mm3 dotados de una extensa red
de canales. Dichos embalses permiten mitigar la disminución de
precipitaciones asociadas a los años secos. Puesto que los terrenos
geológicos de este territorio son montañosos y están conformados
por rocas ígneas poco permeables, los recursos de aguas
subterráneas están confinados al fondo de los estrechos valles E-O
(“Valles Transversales”) y a redes de fractura en los macizos
cristalinos (Arumi et Oyarzún, 2006). En consecuencia, las aguas
subterráneas desempeñan aquí un rol relativamente menor y
estrechamente ligado con el de las aguas superficiales.
Geomorfología, geología, yacimientos y minería
La Región de Coquimbo se sitúa en un segmento orográficamente
anómalo del territorio chileno, que se extiende entre las latitudes
26°S y 33°S y se caracteriza por la ausencia de un valle o
depresión central, situación explicada por el efecto del régimen
tectónico compresivo, que afecta a este segmento (Charrier et
al., 2007). En este segmento, sometido a la acción de fuerzas
compresivas E-W, los ríos principales presentan fuerte gradiente,
cortan transversalmente el territorio y sus valles son
relativamente estrechos. En consecuencia, la mayor parte de dicho
territorio está constituida por macizos rocosos, en los cuales
predominan las rocas ígneas, tanto intrusivas como volcánicas, de
composición calco-alcalina intermedia (por ejemplo granodioritas y
andesitas). Las potentes series volcánicas incluyen, además de
lavas andesíticas, rocas sedimentarias tipo conglomerados de
similar litología, y escasos afloramientos de rocas carbonatadas.
Aunque la edad de estas rocas va del Paleozoico al Cenozoico, los
afloramientos de rocas de edad cretácica son especialmente
abundantes. En general, las series de rocas estratificadas
presentan rumbo N a NNE y las de edad cretácica se distribuyen en
la faja central del territorio (Arumi et Oyarzún, 2006; Oyarzún et
Oyarzún, 2009).
La presencia de yacimientos metalíferos es abundante en toda la
Región. Los principales depósitos en términos de abundancia y valor
son los de cobre, hierro, oro, plata y manganeso. Tanto los
depósitos de hierro como los de manganeso son de edad cretácica,
aunque se disponen en fajas distintas (los de hierro en una faja
más costera). Los depósitos de plata se sitúan en una faja central
y los de cobre y oro son más ubicuos. La edad de estos tres últimos
es principalmente cretácica o terciaria. Aparte de los yacimientos,
existen numerosas zonas de alteración hidrotermal. En términos
ambientales y considerando su potencial de generación de drenaje
ácido, aquéllas de edad terciaria y carácter argílico avanzado,
situadas en el ámbito cordillerano, son las que presentan mayor
riesgo en términos de contaminación del agua. Entre los principales
yacimientos metalíferos de la Región se cuentan: El Romeral,
yacimiento ferrífero en explotación situado al norte de La Serena;
el Distrito cuprífero de Talcuna, en la cuenca del Río Elqui,
también en explotación; el Distrito de El Indio (oro, cobre,
arsénico), en la cabecera de la cuenca del Río Elqui, en etapa de
post cierre. Aunque de limitada magnitud, El Indio alcanzó fama por
sus elevadas leyes de oro. Se explotó entre fines de los 1970 y
principios de los 2000, cuando inició su plan de cierre. De
especial importancia es el Distrito Andacollo (oro, cobre), antiguo
distrito de minería aurífera aluvial y más tarde de vetas de oro y
de cobre, situado entre las cuencas del Elqui y del Limarí. A fines
de los 1980 inició una minería aurífera y cuprífera de mediana
escala que se mantiene hasta hoy y tiene un largo horizonte y
expansión en el caso del cobre. Sin embargo, la mayor operación
minera de la Región es la del pórfido cuprífero de Los Pelambres,
que cuenta con miles de millones de toneladas de reservas y es una
de las principales de Chile. Se sitúa en la cuenca del Río Choapa
(Parra et al., 2010).
Programa de investigación realizado (2000-2010)
Origen y desarrollo del programa
Las investigaciones cuyos resultados se describen a continuación
se iniciaron con la invitación de la Dirección Regional de Aguas
(Coquimbo) para analizar y utilizar la información acumulada por
dicha Dirección, producto de monitoreos ambientales, lo que se
realizó a través de varios trabos de tesis. Ello continuó con
diversos estudios sobre geoquímica del drenaje realizados por la
Universidad de La Serena en los cuales colaboraron investigadores
de la Universidad de Minería y Metalurgia de Cracovia, del
Instituto Geológico de Polonia, y de las Universidades Complutense
de Madrid, de Castilla – La Mancha y Rey Juan Carlos de Madrid
(Oyarzún et al., 2010), parte de cuyos resultados
científicos están disponibles en el sitio GEMM (
http://www.aulados.net/GEMM/GEMM.html). Posteriormente se presentó
la oportunidad de cooperar, a través de CAZALAC (Centro del Agua
para Zonas Áridas y Semiáridas de América Latina y El Caribe), en
el Proyecto CAMINAR (Gestión de Cuencas en Zonas Aridas y
Semiaridas de América Latina con Actividad Minera) de la Comisión
Europea, liderado por la Universidad de Newcastle, Inglaterra. Ello
permitió profundizar las investigaciones geoquímicas e isotópicas
en la cuenca del Río Elqui. En los párrafos que siguen se resumen
los principales resultados del conjunto de estas
investigaciones.
Cuenca del Río Elqui
La cuenca de este Río está constituida por un río cordillerano
principal, el Turbio, que nace del aporte de aguas contaminadas con
drenaje ácido entregado por el Río del Toro desde el NE (figura 2), y del
Río La Laguna, de aguas “dulces”, proveniente del SE. Aguas abajo
recibe los aportes del Río Incaguaz y posteriormente las del Río
Claro, con el cual conforma el Río Elqui y que aporta aguas
débilmente mineralizadas. Todos los valles de la Cuenca son
estrechos y el del Elqui sólo adquiere cierta amplitud en su curso
final. El programa de investigaciones aquí descrito se inició en la
cuenca del Río Elqui en Enero del año 2000, poco después de la
construcción del embalse Puclaro (figura 3), en el
curso medio del Río y cuando se estaba iniciando el cierre de la
mina de El Indio. El estudio incluyó cuatro muestreos de agua y de
sedimentos fluviales finos, uno por cada estación de ese año, con
10 sitios de muestreo, ubicados en el Río del Toro (1 sitio),
receptor directo de las aguas de El Indio, en el Río Turbio (3
sitios), receptor del drenaje del Río del Toro y afluente del Río
Elqui y en este último (6 sitios). Los análisis geoquímicos de
sedimentos fueron realizados en el Instituto Geológico de Polonia,
Varsovia, y los de aguas en un laboratorio químico especializado de
la Región. Al iniciar el estudio se esperaba encontrar altos
contenidos de As, por su abundancia en el distrito de El Indio. Sin
embargo, no se esperaban los elevados contenidos de Cu y en menor
grado de Zn, que revelaron los análisis (1.077 y 326 ppm
respectivamente), situándose el As en 106 ppm. El estudio mostró
también el efecto del cambio de pH en la transferencia del Cu y Zn
del agua a la fracción fina de los sedimentos (Oyarzún et
al., 2003). Ambos metales, que se encuentran principalmente en
solución bajo el pH ácido (4-5) del Río Toro, pasan al sedimento al
cambiar el pH a neutro después de la confluencia de ese río con el
Río La Laguna. En consecuencia, el pH básico de las aguas,
característico de zonas áridas, modera el efecto del drenaje ácido
producido por las zonas de alteración hidrotermal y mineralización
del distrito, reduciendo el contenido metálico del agua, aunque el
sedimento fino recibe su carga contaminante.
Sucesivos estudios fueron expandiendo y precisando el
conocimiento adquirido. Especialmente notable fue el descubrimiento
de un nivel sedimentario antiguo rico en yeso y materia orgánica en
las terrazas del Río Turbio, probablemente acumulado durante un
embalse temporal de su cauce, hallazgo realizado en colaboración
con el equipo de investigadores españoles (Oyarzún et al.,
2004). Dicho nivel, que se dató en 9640 +- 40 años, reveló
contenidos medios de 750 ppm de As, 700 ppm de Cu y 4.000 ppm de
Zn. En consecuencia, es obvio que el drenaje ácido del distrito
precedió largamente a la actividad minera. Para precisar cuál había
sido la consecuencia efectiva de dicha actividad, se examinaron los
datos de monitoreo de la Dirección General de Aguas entre 1975 y
1995 a través de una memoria de título de Ingeniería Civil
Ambiental que dio origen a posteriores publicaciones (Guevara,
2003; Guevara et al., 2006; Oyarzún et al., 2006a).
Conclusión de ese estudio fue que la actividad minera del distrito
se superpuso a un proceso natural de liberación de As y drenaje
ácido rico en Cu, cuyas consecuencias contribuyó a aumentar. Sin
embargo, El Indio no es la única fuente de metales pesados en la
Cuenca, y los relaves abandonados o deficientemente manejados por
otras operaciones mineras, como las de Quebrada Marquesa, afluente
del Río Elqui, han contribuido también a la contaminación
metálica.
Las consecuencias positivas del cierre planificado de El Indio,
realizado por la empresa Barrick Gold, así como el potencial efecto
del embalse Puclaro en la mitigación de los contenidos de metales y
As de las aguas del Río Elqui, fueron analizados por otra memoria
de título de la misma Carrera (Galleguillos, 2004; Galleguillos
et al., 2008). El estudio concluyó que el cierre del
Distrito, que incluyó el uso de un embalse de relaves como
decantador para reducir los contenidos de As del agua había sido
exitoso. Sin embargo, el Cierre no había conseguido mitigar la
generación de drenaje ácido rico en cobre, seguramente como
consecuencia de la ubicación de la mina en una zona con alto
gradiente hidráulico, cuyas rocas están fuertemente fracturadas y
alteradas, lo que hace físicamente imposible cerrar efectivamente
las faenas subterráneas (con sus 80 km de galerías y túneles),
respecto al drenaje local. En cambio, el Embalse Puclaro (200 Mm3,
ubicado en la parte media de la cuenca) se mostró efectivo en
reducir en cerca de 50% los contenidos de Cu, As y Fe de las aguas
del río, seguramente por efecto de la precipitación conjunta de As
y Cu con Fe (proceso utilizado normalmente para extraer As del
agua).
Finalmente, el Proyecto CAMINAR de la Comisión Europea se
desarrolló entre 2007 y 2009. Parte principal de sus actividades de
investigación se efectuaron a través de memorias de título, cuyos
resultados se están preparando para ser publicados. La mayor
disposición de recursos permitió trabajar conjuntamente aguas
superficiales y subterráneas, sedimentos del drenaje y muestras de
relaves situados en los valles de la Cuenca. También permitió
incorporar determinaciones isotópicas a los estudios. Se espera
completar esta tarea en el curso del año 2011, pero las memorias
realizadas fueron ampliamente difundidas y se encuentran
disponibles en el sitio web del proyecto (
www.cazalac.org/caminar).
Cuenca del Río Limarí
Aunque la geología de la cuenca del Río Limarí es similar a la
de la cuenca del Elqui, existen rasgos geomorfológicos diferentes.
Por otra parte, no ha existido una actividad minera importante en
la faja cordillerana andina, la cual presenta los mayores riesgos
de generación de drenaje ácido por la presencia de zonas de
alteración hidrotermal avanzada. En términos hidrográficos y
geomorfológicos, la cuenca está constituida por dos ríos
cordilleranos, el Río Hurtado que desciende desde el NE y el Río
Grande (figura
4), que lo hace desde el SE, cuya confluencia en longitud
71°10′W da lugar al Río Limarí. Desde la confluencia hasta unos 35
km más al oeste, el valle se abre en una amplia cuenca cubierta de
terrazas fluviales y marinas, que continúa hacia el norte por unos
40 km, hasta la Bahía de Tongoy. Sin embargo, dicha cuenca está
cerrada al oeste por macizos de rocas plutónicas y metamórficas, de
modo que en sus últimos 15 km el río pasa por un estrecho valle. La
cuenca del Limarí es la más rica en Chile en materia de embalses
construidos para fines de riego, siendo los principales La Paloma y
Cogotí (750 y 150 Mm3 respectivamente). Por otra parte,
es la cuenca más importante de la Región, y de toda la zona
conocida como Norte Chico (26°-32° S), en materia de producción
agrícola.
Los estudios geoquímicos realizados en esta cuenca se iniciaron
a través de una memoria de título (Rojas, 2004), que investigó la
contaminación generada en el Estero El Ingenio, afluente del Río
Limarí, debida a las actividades de una planta de tratamiento de
minerales de cobre. La investigación mostró que la contaminación
generada a través de infiltración de aguas ácidas contaminadas
desde las faenas de lixiviación-ferrocementación de la planta había
formado una capa ferruginosa de unos 20 a 30 cm, rica en Cu, Zn, Mo
y Hg, la que cubría el fondo del estero hasta 6 km aguas debajo de
la planta. Sin embargo, la capacidad neutralizante de la acidez de
las aguas del Estero, unida al “secuestro” de metales pesados por
efecto de la precipitación del Fe(OH)3 había impedido
que dichas aguas llegaran a contaminar el Río Limarí.
A través de otra memoria de título (Baldessari, 2007) se procesó
e interpretó la información del monitoreo de la cuenca realizado
entre 1980 y 2005 por la Dirección Regional de Aguas. El estudio
concluyó que, pese a la presencia de zonas de alteración
hidrotermal en la sub cuenca del Río Hurtado, a las que se asocian
mineralizaciones análogas a las del distrito de El Indio, ellas no
logran contaminar significativamente las aguas, debido al pH
alcalino de las mismas, que favorece su transferencia a los
sedimentos finos. Al respecto es importante señalar que aunque el
As no es afectado directamente por el pH, el efecto de este último
sobre la precipitación del Fe(OH)3 favorece su
co-precipitación con ese hidróxido. Por otra parte, el mismo
estudio señala la influencia de los embalses en la homogenización
de las concentraciones de As y Cu de las aguas. En efecto, mientras
éstas presentan distribuciones bi- o tri-modales aguas arriba de
los embalses, tales distribuciones son uni-modales aguas debajo de
ellos. En cambio, el Río Limarí, especialmente en su curso final,
exhibe crecientes niveles de conductividad eléctrica, asociadas con
altas concentraciones de sulfato y de cloruro. Es probable que tal
situación responda al efecto conjunto de dos factores. El primero,
la evaporación generada en la amplia cuenca abierta en el Río
Limarí, unido al efecto evaporativo asociado al riego en las
actividades agrícolas. El segundo, la posible lixiviación de
contenidos de sulfatos y cloruros presentes en la terrazas marinas
existentes en esta parte de la cuenca, además del aporte de cloruro
de sodio marino transportado tierra adentro con las neblinas
costeras (“camanchaca”). Por otra parte los altos contenidos de
sulfatos son un rasgo común en las aguas del norte de Chile, al
converger una larga actividad volcánico-hidrotermal con un clima
árido, que también ha prevalecido por tiempos geológicos.
Un tercer estudio (Oyarzún et al., 2006b) abordó la
geoquímica de los sedimentos fluviales de la Cuenca. La
investigación detectó elevados contenidos de Cu (730-864 ppm), Zn
(2.480-3.400 ppm) y As (14-48) ppm relacionadas con la presencia
del yacimiento Coipita y alteraciones hidrotermales asociadas en la
sub cuenca del Río Hurtado, condiciones análogas a las del depósito
de El Indio, y que demandan cautela si ese o similares yacimientos
llegaran a explotarse.
La más reciente etapa de investigación se inició en 2010 a
través de un proyecto financiado por la Agencia Internacional de
Energía Atómica (IAEA, Viena) que incluye dos líneas de
investigación independientes (la segunda a cargo de la Universidad
Católica de Chile, en el Salar del Huasco, en el extremo norte de
Chile) así como la participación de la Comisión Chilena de Energía
Nuclear (CCHEN). La investigación realizada en la cuenca del Río
Limarí tiene por objetivo central establecer el grado de conexión
entre aguas superficiales y subterráneas, a través de criterios
geológicos, químicos e isotópicos, así como del empleo de
mediciones del gas noble radioactivo radón (222Rn). Al
igual que los trabajos anteriores, incluye el desarrollo de
memorias de título (Ingeniería Civil Ambiental de la Universidad de
La Serena). Por otra parte, la IAEA, aparte de su apoyo en materia
de equipamiento especializado, aporta también asesoría científica
especializada.
En las cuencas de los Ríos Limarí y Elqui se realizaron
determinaciones de Hg en agua, sedimentos y aire (Higueras et
al., 2004). Aunque existen yacimientos de mercurio en
Punitaqui, (cuenca del Limarí), su presencia sólo genera anomalías
menores y en general el mercurio “natural” no presenta mayor
problemas en dichas cuencas. Sin embargo, el tratamiento con
cianuro de antiguos residuos mineros auríferos en el mismo
distrito, los que contienen restos de mercurio utilizado en su
anterior proceso metalúrgico, se reveló como potencialmente
peligroso, debido al efecto disolvente del cianuro sobre el
mercurio. También se detectaron elevados contenidos de mercurio en
el aire de faenas que continúan usando mercurio para extraer el oro
en la ciudad de Andacollo.
Cuenca del Río Choapa
La cuenca del Río Choapa se asemeja a la del Río Elqui en cuanto
a sus valles estrechos, un rasgo que es especialmente notable en su
encajonado tramo final. En su primer tramo fluye en dirección Sur a
Norte. En la localidad de Cuncumén recibe el afluente del mismo
nombre, que es receptor directo del drenaje del gran yacimiento de
cobre-molibdeno de Los Pelambres (figura 5),
perteneciente al tipo geológico denominado “pórfido cuprífero”.
Desde ahí hasta su desembocadura en el mar, el río sigue un curso
E-NE casi recto, seguramente controlado por estructuras geológicas
mayores. En su curso recibe como afluentes el Estero Camisas, desde
el Sur, y los Ríos Chalinga e Illapel, ambos provenientes desde el
E-NE. Aparte de Los Pelambres, existen numerosos yacimientos
menores de cobre y oro, siendo la principal operación minera de
nivel medio la de Tres Valles (cobre) situada en la subcuenca del
Río Chalinga. Al iniciarse las investigaciones en la cuenca del Río
Choapa, se esperaba encontrar importantes anomalías de cobre,
considerando la presencia del yacimiento de Los Pelambres y de su
operación minera, una de las mayores del país.
También en esta cuenca se iniciaron los estudios a través de una
memoria de título (Parra, 2006; Parra et al., 2010), que
procesó la información de monitoreos de la DGA del período
1980-2004. En términos de iones mayores, la conductividad se
relaciona positivamente con los contenidos de cloruros y sulfatos.
Sin embargo, excepto en el caso del Río Cuncumén y en el Estero
Aucó, afluente de Río Illapel, los contenidos de sulfato son
menores a 100 mg/L, claramente inferiores a los alcanzados en las
cuencas de los Ríos Elqui y Limarí. En materia de As y de metales
pesados, la cuenca presenta bajos índices de concentración. Así, el
promedio anual de As se sitúa entre 0,001 y 0,055 mg/L y se cumple
la norma chilena de riego (NCh 1333) en un 100%. Salvo el Río
Cuncumén, cuyo promedio de Cu llega a 0,47 mg/L, con un máximo de
1,85 mg/L, y sobrepasa la norma en un 73% de las muestras, y del
Estero Aucó, que lo hace en un 2% de ellas, todas las muestras se
encuentran bajo la norma de 0,2 mg/L para agua de riego. Otro tanto
se constata para los contenidos de Fe, igualmente situados bajo la
norma (5 mg/L).
Puesto que las aguas superficiales, excepto las del Río
Cuncumén, mostraban bajo contenido de Cu, y un pH neutro a
alcalino, se consideró probable que el metal fuera transferido
(como en el caso del Río Turbio, en la cuenca del Río Elqui), a los
sedimentos fluviales finos. Sin embargo, el muestreo de sedimentos
realizado en toda la cuenca (Oyarzún et al., 2007) mostró
que, excepto en el caso del Río Cuncumén, con 570 ppm, las 8
muestras tomadas a lo largo del curso del Río Choapa tenían un
promedio de sólo 73 ppm y un máximo de 125 ppm, valores normales
conforme a las cifras mundiales de referencia.
La interrogante respecto de por qué el yacimiento y la operación
minera de Los Pelambres no han generado efectos de drenaje ácido
puede ser abordada en términos de grado de oxidación experimentado
por el yacimiento y de la litología y alteración de sus rocas
encajadoras. En efecto, Los Pelambres (Atkinson et al.,
1996) se emplaza en rocas ígneas de carácter máfico y que exhiben
moderados grados de alteración hidrotermal. En consecuencia, éstas
conservan la capacidad de neutralizar la acidez generada por la
oxidación de la pirita, situación fuertemente contrastante con la
que presenta el yacimiento de El Indio, emplazado en una faja de
alteraciones hidrotermales de carácter argílico avanzado (Parra
et al., 2010; Oyarzún et al., 2007). A ello se agrega
el bajo grado de oxidación que exhibe el depósito. Sin embargo, al
menos localmente, el yacimiento ha generado drenaje ácido (su
nombre alude al efecto de soluciones ácidas sobre el pelaje de los
animales) y la actual operación minera puede implicar condiciones
favorables para la producción de soluciones ácidas en los botaderos
de minerales. De ahí que ese riesgo deba ser considerado en la
gestión de dichos pasivos ambientales.
Conclusiones y comentarios finales
En materias científicas los estudios realizados han permitido
conocer los rangos de concentración de los iones mayores y de los
elementos en trazas en las aguas y los sedimentos fluviales de la
Región, entre los cuales son de especial importancia As, Cu, y Zn.
Igualmente, ha sido posible precisar la importancia relativa de los
mecanismos que intervienen tanto en los procesos contaminantes como
en la capacidad homeostática de las aguas para regular esos
niveles. En tal sentido se ha documentado la importancia que
desempeña el pH alcalino de las aguas, consecuencia a su vez de la
hidrólisis de los silicatos y de la aridez del medio, que limita la
formación de ácido carbónico. Dos de las tres cuencas abordadas en
este trabajo, las del Elqui y del Choapa, han sido objeto de
explotaciones mineras importantes en las últimas décadas. En la
primera de éstas la explotación de un yacimiento de mediano
tonelaje ha dado lugar a una notable contaminación por Cu, lo que
se explica por la alteración argílica avanzada que afecta a sus
rocas, la que ha impedido el efecto tampón que normalmente cumplen
los silicatos. En cambio, esa capacidad de los silicatos para
neutralizar el drenaje ácido ha sido comprobada en el caso de la
cuenca del Río Choapa, donde un yacimiento cuprífero de gigantescas
proporciones (Los Pelambres) ha dado lugar a una contaminación solo
débil o moderada en dicha cuenca, debido a que sus rocas
encajadoras han retenido su capacidad neutralizadora de drenaje
acido. También se ha reconocido el importante rol que desempeña el
hierro, cuya hidrólisis y precipitación como hidróxido contribuye a
limpiar el agua de arsénico y metales pesados, los cuales han sido
transferidos a los sedimentos finos. En el caso de la tercera
cuenca, Limarí, no ha existido actividad minera importante en la
zona cordillerana, pero existen proyectos mineros en preparación.
Se espera que las experiencias obtenidas en las otras dos cuencas
sean útiles para su evaluación ambiental.
Respecto a los logros obtenidos a través de las experiencias
ganadas y la formación profesional asociada a esta línea de
investigación, destaca, aparte de las positivas relaciones de
colaboración descritas previamente que, excepto en el caso del
proyecto CAMINAR, la investigación realizada se efectuó con escasos
recursos, y en forma muy libre, lo cual permitió ir adaptando el
programa al interés científico de los resultados que se iban
obteniendo, a la manera de la investigación científica tradicional,
así como la importante participación de alumnos tesistas de la
carrera Ingeniería Civil Ambiental de la Universidad de La Serena
(aproximadamente 15 hasta la fecha). Varios de esos titulados han
iniciado su carrera en temas relacionados y contribuyen actualmente
a los objetivos de la minería sostenible tanto desde cargos
públicos como en el sector privado.
Acknowledgement
Los estudios abordados en esta contribución fueron llevados a
cabo por el Departamento Ingeniería de Minas de la Universidad de
La Serena, con la colaboración de investigadores de España, Polonia
y Alemania, así como de la Dirección General de Aguas de Chile y
del Centro para Zonas Áridas de América Latina y el Caribe
(CAZALAC), vinculado a UNESCO. Se agradece la contribución de
Nicole Kretschmer en la preparación de la figura 1, y
naturalmente la de todos los investigadores externos e
instituciones que han contribuido de manera tan importante al logro
de los resultados aquí expuestos. Esta contribución se presenta en
el marco de los Programas de Investigación en Minería Sustentable
(PROMIS) y de Recursos Hídricos y Medio Ambiente (PRHIMA) del
Departamento Ingeniería de Minas de la Universidad, Grupo GAMMA
(Grupo de Estudios en Agua, Minería y Medio Ambiente).
Referencias
Arumí JL, Oyarzún R. Las aguas subterráneas en Chile. Boletín
Geológico Minero 2006 ; 117 : 35-45.
Atkinson WW, Souviron A, Vehrs TI, Faunes A, 1996. Gelogy and
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